11.11.12

El fuego de los olvidados

Capítulo 1
Como señor de la guerra manda sobre todo su pueblo, implorando cada uno de sus deseos, calumniando a bebedores avariciosos, quemando a fuego vivo a los gnósticos. Y aquellos que pretenden ser lo que no son, volando entre cantinas y vasos de pútrida arcilla con vino aguado los amarga con sufrimientos. Acallando las plegarias de sus esposas y prometidas con abusos, palizas y violaciones pulcras y benditas. Esas que bien describe el señor de la guerra como las que manda Dios. 
El fuego. Esa llamarada que nace de mil astillas, de palos secos y putrefactos, expulsa hedores fétidos, achicharra huesos débiles y cuece a fuego lento el corazón del ser, mientras el alma se ahoga entre el fuego con gritos silenciados. 
Él, sin piedad, sin inmutar nada de su maldito y ansioso reino, sin molestar a toda su descendencia, comete todo tipo de atrocidades. Llegando hasta tal extremo de rozar con sus dedos la muerte. Si él no tiene miedo, su pueblo tampoco debe de tenerlo. Por eso lo castiga y fustiga. 
Y por ello, el pueblo, renuncia a toda lucha de libertad. Se ahoga en un mar de fracasados bebedores, mujeres violadas y niños con miradas ensangrentadas.

1 comentario:

  1. Buf... durísimo nena, pero precioso a la vez. Muy bueno. Estás mejorando muchísimo. Sigue así y no te rindas por nada ni nadie en este mundo. Ya tú sabes ;)

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