6.5.12

Noviembre

{Lee el primer capítulo aquí}
Pues aquel paseo bajo la lluvia le estaba calando los huesos y el saxo que escuchaba en los oídos se anclaba en lo más profundo de su alma.Sus dedos entumecidos por el agua y el frío parecían garbanzos y su paraguas con descosidos revoloteaba con el viento.
Mientras miraba como se encendían las farolas a su paso, su memoria gritaba desde lo más profundo de sus entrañas que debía de volver a casa después de tres días vagabundeando por las calles de Lyon.
Y en ese preciso instante comprendió el porqué de la existencia de ese hueco en su estómago. Ya sabía porque tenía ese vacío.Víctor no quería volver a casa y encontrarse solo ante la soledad. Creía que ella ya no estaría, que cada rincón seguiría oliendo a vainilla y sus recuerdos serían tan dulces como dolorosos por tener que vivir sin ella, sentía que el mundo se lo iba tragando poco a poco hasta la inmensidad de lo eterno.
No dejaba de pensar que ella, posiblemente ya le había olvidado.
Giró sobre sus talones y fue en dirección a casa. Sin dejar a un lado el pensamiento de que Noviembre seguramente se habría marchado en su ausencia.
Llegó al bloque y subió las escaleras hasta el último piso, cogió las llaves, metiéndolas en la cerradura y giro suavemente... Tenía los nervios en las yemas de los dedos.
Cuando entró se encontró con ese suave olor a vainilla y todo el piso estaba decorado con velas encendidas. Noviembre seguía allí, no había duda.
Cerró la puerta y apoyo su cabeza sobre la madera. Estaba empapado y no podía pensar. Su mente estaba abrumada.
Noviembre con sus manos frías le cerró los ojos y le besó el cuello.
Acercándose lentamente le dijo en susurros al oído:
-Sabía que volverías, Víctor-. Él que seguía de espaldas comenzó a llorar de la misma manera que llovía afuera. Ella lo notó, se abrazó a él de tal manera que no podría marcharse nunca más.
-Prometo no volver a irme, nunca jamás. No he dormido, no he comido y no he parado de caminar bajo la lluvia. Necesitaba sentir el desamparo en el que has vivido para poder comprenderte. Y ahora te comprendo, tu frío es perenne porque no has tenido un fuego a tu lado que te calentara y te protegiera de todo lo que has vivido y sufrido-.
Aquella tarde lluviosa, en el mismo centro de Lyon, bajo un apartamento iluminado por velas, con olor a vainilla y caramelo y el chisporroteo de las brasas en la chimenea, Víctor miraba fijamente a Noviembre.
Cogiéndola por las manos, Noviembre acercó su cabeza al pecho de Víctor. Él jamás olvidara la sonrisa de Noviembre y los latidos de su corazón en su estómago.

2 comentarios:

  1. Ya el nombre de Noviembre me ha enamorado, pero es que esta pareja tiene magia :)
    Un beso enorme bonita!

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  2. Ohh, que bonito el final nena.
    Me ha encantando la historia. La he leido desde el principio y de verdad me parece entrañable la historia. Aparte de que el símil que has hecho con el mes de Noviembre me parece tan hermoso y tan poetico como real.
    Un beso peque!

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