11.1.12

La chica pájaro //4


Aquella noche, arrinconada en su oscuro cuarto intentaba tapar sus sueños con hojas secas, pensando que podía cubrirse entera y enterrarse entre sus instintos reprimidos y sus recuerdos ya perennes en el tiempo.
Su corazón parecía que se iba secando como aquellas hojas que le cubrían. Y sus latidos caían como pétalos marchitos por su cuerpo, esclavos de aquella prisión de carne humana. Seguía inerte, como un pájaro inmune al frío, e incapaz de sentir algo verdadero.
Pero poco a poco y sin que ella lo notara, se iba iluminando aquel rincón por una luz directa y cálida, una luz que dibujaba su silueta de chica pájaro, desnuda, frágil, indefensa y con un montón de hojas acartonadas a su lado. Hojas de árboles que parecían un nido sin palos que lo sustentaran en aquel negro infinito y vacío que los cubría.
Aquella luz directa y fija era de la mirada del chico pájaro, que desde una esquina la iluminaba para darle el calor que se le da a alguien cuando se le desea. Pero ella, indiferente a la presencia de aquel muchacho de cabeza de alas violáceas y rosáceas, permanecía presa de su propia jaula.
En mitad de la oscuridad susurraba al silencio que no había noche ni día que le diera una razón para seguir viviendo. Gemía por intentar penetrar en su propio vacío, pero su torpeza de chica pájaro le impedía disfrutar de su auto complacimiento y de aquella esencia de pipas amargas que emanaba de los rincones del callejón.
El chico pájaro, expectante a aquella escena, no pudo reprimir sus impulsos de amarla y abriendo sus grandes alas, le cubrió todo el cuerpo.
Acurrucándose a su lado y rodeando el cuerpo de la chica pájaro con sus alas acabó por rozar su pico en su espalda de arañas moteadas y susurrándole entre las alas le dijo:
-Déjame ser la razón de tus ansias de vivir.
Y allí en mitad de la noche, ella con el cuerpo iluminado y el chico pájaro preso de sus ansias, iba recorriendo su figura desnuda, quitándole a picotazos todas las zonas vírgenes que existían en la chica pájaro y le gemía al oído que la amaba y que la deseaba.

Fotografías del cuento completo

1 comentario:

  1. Pero qué imagen más preciosa has creado!
    Son tan especiales, y el uno para el otro!
    Me encanta, de verdad. Cómo sus plumas se perdían entre sus cuerpos y sus palabras le arropaban con cariño :)
    Un beso enorme bonita (siento haber estado tan ausente)

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